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  • UNA VISIÓN PRÁCTICA DEL CERTIFICADO ENERGÉTICO

     Esta es la pregunta que nos encontramos a diario los certificadores energéticos frente a los usuarios, que, en su gran mayoría, solamente lo usarán para incluirlo al conjunto de documentos necesarios para vender o alquilar su vivienda.  Esto sucede porque al usuario le llega la información sobre la eficiencia energética totalmente descontextualizada.  El usuario desconoce cualquier ventaja que le pueda aportar el certificado energético de su vivienda por lo que pasa a considerarlo como un trámite.  Sin embargo la eficiencia energética, además de tener unos objetivos primarios como son la reducción de la contaminación de la atmósfera y la mejora del confort, contiene un aliciente fundamental para el usuario: EL AHORRO ENERGÉTICO Y CON ELLO EL AHORRO ECONÓMICO.

     Nuestra idea es dar una VISIÓN PRÁCTICA al certificado energético y darlo a entender como una herramienta para el usuario. Para ello hemos utilizado un EJEMPLO REAL  donde un cliente, tras obtener el certificado de eficiencia energética de su vivienda, decide realizar una reforma, teniendo como objetivo la mejorar del comportamiento energético de la misma.

     La vivienda en cuestión se encuentra en un edificio del centro de Madrid, construido en 1950 y con las características propias de esta época, salvo distintos elementos que se han ido modificando a lo largo de los años. El cerramiento de la vivienda estaba compuesto por muros macizos de 35 centímetros de grosor y ventanas de vidrios sencillos con carpinterías metálicas a través de las cuales el aire entraba sin ninguna resistencia. La capacidad térmica del cerramiento de la vivienda está directamente relacionada con la demanda de calefacción y de refrigeración, por lo que incidirá directamente sobre el resultado de la evaluación. Las instalaciones con las que contaba la vivienda se reducían a una caldera estándar, con un rendimiento muy bajo, debido a su antigüedad.  Además de esto, la vivienda cuenta con una serie de condiciones invariables que afectan al resultado del certificado de eficiencia energética como son la orientación o la proporción de superficie expuesta al exterior.

     La calificación obtenida por la vivienda fue una E (41,31), lo que significa que la vivienda tenía unas emisiones de dióxido de carbono de 41,31 KgCO2/m2año, debidas a las demandas de la vivienda y a la forma en la que se cubrían. Este resultado situaba a nuestra vivienda en la media de las calificaciones energéticas de España, siendo por ello un caso muy útil como ejemplo. Los resultados parciales referidos a las demandas  y  al consumo de energía primaria se mantenían en valores medios-bajos, sin ser ninguno de ellos alarmantes.

     Es aquí donde se plantea al usuario la posibilidad de invertir en su vivienda para ahorrar energía y acabar ahorrando. La “reforma energética” pretende, por un lado, reducir la demanda de la vivienda de calefacción y refrigeración, y por otro, reducir el consumo de energía con unas instalaciones más eficientes.

     La reforma que se lleva a cabo en la vivienda se basa en la mejora del cerramiento, reduciendo su transmitancia térmica, y la instalación de nuevos equipos de agua caliente sanitaria, calefacción y refrigeración. Por un lado, el muro original se ha recrecido con 5 centímetros de material aislante y dos hojas de yeso laminado hacia el interior, y por otro, las ventanas se han compuesto con un vidrio doble, bajo emisivo, montado sobre carpintería de aluminio con rotura del puente térmico. La caldera ha sido sustituida por una caldera de condensación de alta eficiencia energética para cubrir las demandas de calefacción y agua caliente. Y por último se ha instalado una maquina de refrigeración de alta eficiencia energética para cubrir la demanda de frigorías existentes. Esto último no supone ningún ahorro ya que no había sistema de refrigeración en el estado actual pero mejora el confort de la vivienda sin afectar sustancialmente al consumo global por su mínimo gasto de energía primaria.

     El resultado es que la certificación energética posterior a la mejora DA COMO RESULTADO UNA B (10,66), lo que significa que se reducen las emisiones globales de CO2 de la vivienda en un 74%. Y, en lo que se refiere al ahorro energético, se reduce en un 75% el consumo de energía primaria consumida por la vivienda.

     La conclusión que debemos sacar es que el certificado energético es una herramienta que nos permite ANALIZAR EL COMPORTAMIENTO ENERGÉTICO DE CADA VIVIENDA, introducir la eficiencia energética como un parámetro más a la hora de valorar y darnos pistas sobre qué puntos debemos actuar para que nuestra vivienda contamine menos, consuma menos energía y finalmente ahorremos.
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